El Prodigio, seducido por la música desde niño

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La música lo sedujo desde que llegó al mundo a tal punto que de tanto ver a su padre tocar aprendió de oídos y a la edad de 4 años entonó sus primeras melodías con el acordeón que con tanto celo guardaba su progenitor.

Luis García lo encontró tocando el instrumento, al cual no permitía que nadie le pusiera la mano, pero cuando lo vio ejecutando con tanta destreza supo que su vástago sería un prodigio en el arte de la música.

Su padre tocaba el acordeón y esa fue su mayor inspiración cuando niño. También escuchaba el merengue típico de los artistas del momento y poco a poco se fue nutriendo y aprendiendo de oídos.

Luis García participaba en fiestas que hacían en diferentes hogares y en la casa se ponía a practicar, no sólo con el acordeón, sino también con una güira y una tambora que guardaba celosamente en la casa.

Tocaba a escondidas
“Cuando tenía cuatro años le robé el acordeón a papá y comencé a tocar. Él me encontró tocando y como vio que lo hacía bien me dijo: Ya no te lo escondo más. Rápidamente aprendí a tocar la güira y la tambora”, refirió El Prodigio acerca de sus primeros años.

A principios de los 80 entró a la escuela municipal de música de Cabrera, donde estudió solfeo y en 1986 le formaron un grupo. Ese año grabó el sencillo No te vayas en yola, de la autoría de su padre.

Tratando de abrirse camino, El Prodigio se radicó en Santiago en 1990, donde se mantuvo por dos años. Tocó fijo por un tiempo en un restaurante, pero tuvo que volver a su pueblo, debido a que el proyecto no cuajó. Para la época le llamaban ‘El Niño Prodigio’.

Se fue a Nueva York
En 1992 se fue a Nueva York y se inscribió en la escuela Martin Luther King, donde dio un programa de música bien intenso y se graduó en 1997.

La calidad de los profesores con los que estudió le hizo inclinarse por el jazz y fusionarlo con el merengue típico. También tomó clases de canto en la Harlem School of The Arts.

Luego de terminar sus estudios fue escogido para participar en una competencia organizada por una sociedad de artistas retirados llamada Omega Psi Phi, que se formó para contribuir con el arte. El Prodigio participó por dos años consecutivos representando a Nueva York y en ambas ganó.
“El primer año gané en el renglón Instrumentos Contemporáneos, y el segundo conquisté el premio llamado Over All”, expresó.

Tras ganar por dos años consecutivos esos festivales fue becado para estudiar en Berklee College of Music, en Boston, pero no la utilizó, porque ya había decidido regresar a la República Dominicana, donde tenía planeado formar su grupo musical.

Sin embargo, estudió online en Berklee College of Music, donde obtuvo tres certificados de especialidades, que fueron armonía, teoría y piano complementario.

Formó su banda
En 1998, primero formó El Prodigio y la Mezcla Típica, pero luego, junto al empresario artístico Aureliano Guzmán, fundó la agrupación El Prodigio y La Banda Típica, con la cual ha grabado siete producciones musicales.

Entre sus canciones más famosas se destacan Se alocó, Interplanetario, Ven dame un abrazo, Mi país, Some day son, Traicionera, Pa´ fuera, Se me muere Rebeca, La morenita, Raquel, Periblues, Las hojas muertas, Mountain dance y Manteca, entre otras.

Crescencio García, su nombre de pila, ha grabado con Aventura, Chichí Peralta, Juan Luis Guerra, Milly Quezada,, José Antonio Molina, Chucho Valdez, Brian Linch, Ramón Orlando, Pochy Familia y Kinito Méndez, por lo que es considerado el músico típico de más prestigio del país.

— Sus álbumes
Ha grabado los discos Se alocó (1998), Que se vaya (2001), En vivo (2003), Cabecita Loca (2004), From Santo Domingo Live (2005), Pambiche Meets Jazz (2005) y El hombre acordeón (2007).

Fuente: Hoy

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